¿Tu perro se porta mal? Normas básicas para adiestrar a tu mejor amigo

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9 Octubre 2019

Disfrutar de la compañía de un perro equilibrado es un auténtico privilegio y para ello la educación que le proporciones desde cachorro será fundamental en la evolución de su comportamiento. Pero una cosa has de tener en cuenta: cada perro es distinto -por su raza, su edad, estado de salud, etc.-, por lo que la forma de educarlo también lo será. No desesperes si algún ejercicio, norma o práctica común no tiene resultados en el caso de tu amigo peludo. La paciencia será el don que más debas desarrollar a la hora de educar -o reeducar- a tu perro. 

A lo largo de la vida, nuestros compañeros peludos se enfrentarán a muchas situaciones de convivencia, estrés, soledad, cambios de entorno… Por eso, lo mejor es que vayas preparando al tuyo, desde cachorro, para afrontarlas, fomentando siempre su socialización con otros perros y reforzando su comportamiento positivo ante estas vivencias para que aprenda que actuar así es lo que debe hacer. 

Conductas adversas más comunes en un perro

El mal comportamiento es un concepto muy amplio y ambiguo. Hay muchos tipos de “mal comportamiento” y diferentes niveles de gravedad en ellos. Por eso queremos citarte algunos de las conductas adversas más comunes entre los perretes:

  • Salir corriendo detrás de vehículos eléctricos, bicicletas o patines, entre otros. 

  • Saltar sobre las personas. 

  • Hacer destrozos en el mobiliario de casa cuando está solo.

  • No comer bien.

  • Tirar de la correa o morderla.

  • Ladrar a otros perros o personas. 

  • Mostrarse agresivo con las personas. 

  • Ladrar de forma repetitiva y continuada. 

Aunque no existen fórmulas mágicas ni trucos infalibles para corregir el comportamiento de nuestros magníficos compañeros de vida, sí hay ciertos consejos que los profesionales de la educación canina proponen para tratar de apaciguar estas conductas negativas. Te contamos algunos de ellos.

Educa desde cachorro

La llegada del peludo a casa, como un nuevo miembro de la familia, es un momento maravilloso, pero no pierdas de vista tu objetivo principal: enseñar a tu cachorro desde el primer momento. Tu pequeño perrete no sabe aún lo que está bien y lo que está mal, por eso debes crear unas normas en casa y premiar o corregir cada uno de sus comportamientos. Lo más importante es que todos los miembros de la casa sigáis las mismas normas y no que unos permitan los que otros corregís. La constancia será tu mejor arma en su educación.  

Dedícale el tiempo que sea necesario

Algunas de las cosas más importantes para la educación de un cachorro es que aprenda a acudir a la llamada, a sentarse, a recostarse, a estarse quieto, a no morder y a estar rodeado de personas sin que eso suponga un problema. En el caso de un perro adulto, debes pasar mucho tiempo con él, pasearlo y corregir con constancia esos malos hábitos que haya podido adquirir de pequeño. 

Ofrécele estimulación física y mental 

En muchas ocasiones, los problemas de comportamiento de los perros vienen derivados de una escasa actividad diaria tanto física como mental. Si no gasta la energía suficiente durante el día, está aburrido o ambas opciones juntas, tu perro se convertirá en un auténtico kamikaze por el mero hecho de que necesita quemar esa energía. Todos los perros necesitan realizar ejercicio físico, aunque su duración e intensidad dependerán de su raza y edad. También debes estimular a tu peludo con algún tipo de reto que tenga luego su recompensa, en comida, por ejemplo, o rota sus juguetes cada cierto tiempo para que mantenga su interés en ellos y no fije su atención en otras cosas de la casa que pueda morder. 

No trates a tu perro como a un niño

Uno de los errores más frecuentes, especialmente cuando se trata de razas de pequeño tamaño, es relacionarte con tu perro como si fuese un bebé. Su sobreprotección puede ser malinterpretada por tu pequeño y llevarle a desarrollar comportamientos agresivos o posesivos. El respeto y el cariño tiene que estar siempre presente, pero sin olvidar que el perro es un animal y necesita también sentirse libre e independiente. 

Nunca dejes de socializar 

Es importante que tu compañero peludo se acostumbre a estar con otras personas y, sobre todo, con otros perros, por eso nunca debes dejar de enseñarle a ser sociable. Es una buena idea llevar siempre unas golosinas a mano para compensar a tu perro cuando se porte bien, por ejemplo, frente a un desconocido. Este refuerzo positivo de la conducta hará que tome esa conducta como un referente. 

Y recuerda que, ante un problema importante de mal comportamiento en tu perro, lo mejor será que consultes con un adiestrador de cachorros o, en definitiva, un educador canino profesional, ya que puedes estar agravando esa actitud negativa sin querer por no saber escoger el camino correcto.  

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