El lenguaje de la cola de los gatos

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30 noviembre 2018

¿Sabías que los gatos se pueden comunicar con nosotros y con su entorno a través de su cola? A veces, tan solo observando a nuestro felino, podemos saber lo que está pasando por su cabeza en ese momento o cuál es su estado de ánimo.

Un gato que camina con la cola levantada y terminando en curva es un gato que se siente seguro y que se encuentra contento. La cola mira al cielo, indicando que su estado anímico es bueno. También utilizan esta posición de la cola cuando algo les llama la atención y quieren “investigarlo”.

Los gatos que envuelven la cola alrededor de sus dueños (la mano, el brazo, la pierna, etc.) les están demostrando su fidelidad. Con este gesto ponen de manifiesto su afecto, confianza y amistad hacia la persona.

Si tu gato de repente empieza a realizar rápidos movimientos con la cola de un lado a otro, agitándola con rapidez, ten cuidado. Este gesto significa que está enfadado y molesto con lo que está pasando en ese momento y es posible que saque las uñas.

Sin embargo, si realiza ese mismo movimiento de una manera pausada y lenta, mientras está tumbado o sentado en el suelo, solo significa que está concentrado.

Si el gato tiene la cola entre las patas de atrás, está demostrando que tiene miedo a alguna persona o situación que se produce en ese momento. También revela que el gato tiene miedo una cola totalmente erizada que parece que dobla su grosor.

Cuando el gato está durmiendo con la cola enroscada sobre si mismo, indica que está tranquilo y sosegado, que se siente seguro descansando.

Si tienes varios felinos en casa, habrás observado cómo en ocasiones se enroscan las colas alrededor de su compañero. Este gesto denota amistad y se puede equiparar a cuando los humanos nos abrazamos.

Si observas que tu gata tiene la cola pegada a un lateral del cuerpo y rígida, significa que está en celo.

Como ves, observando a tu gato podrás saber en todo momento cómo se siente y esto te ayudará a crear un vínculo mucho más cercano con el animal.

Adoptar a una mascota adulta

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22 noviembre 2018

Muchas veces, cuando nos planteamos adoptar un perro o un gato, nos imaginamos uno pequeñito, que podamos criar desde el inicio. Creemos, erróneamente, que un cachorro será más sencillo de educar y se acostumbrará a nosotros y nuestros ritmos de vida de una manera más fácil.

Hoy venimos a desmontar todos esos mitos y te contamos todos los beneficios que obtendrás si te decides por la adopción de una mascota ya adulta.

En primer lugar, estás dando vida: estás dando la oportunidad de tener una familia a un perro o un gato que no lo tiene tan sencillo como un cachorro para ser adoptado, precisamente por los prejuicios y mitos de los que hablábamos anteriormente.

También es importante destacar que un perro o gato adulto, que normalmente ya ha formado parte de otra familia, e incluso es posible que haya estado en un refugio o protectora de animales, suele ser más tranquilo que un pequeño cachorro lleno de energía. Su socialización ya se ha producido con anterioridad con lo que, en la mayoría de los casos, estará acostumbrado a convivir con otras personas y animales.

En las protectoras de animales y refugios pueden orientarte sobre el carácter de las mascotas que allí se encuentran, con lo que te llevarás pocas sorpresas. También hay que tener en cuenta que cuando adoptamos o compramos un cachorro, podemos tener ideas erróneas sobre el tamaño que tendrá cuando sea adulto: esto con las mascotas a partir de cierta edad no pasará.

Las personas mayores, las personas con problemas de movilidad o con otras capacidades pueden verse inmensamente beneficiados de la compañía de una mascota adulta, cuyo carácter sea más tranquilo y, por tanto, su necesidad de actividad física sea menor que en un cachorro.

Otro aspecto para tener en cuenta es que las mascotas adultas suelen saber dónde y cuándo hacer sus necesidades: los gatos no ven el arenero como algo extraño y los perros saben que sus necesidades se realizan en la hora del paseo. También en la mayoría de los casos han superado ya la “etapa destructiva” por la que pasan muchos cachorros de perros y gatos.

Y, por último, al salvar a esa mascota que desgraciadamente, en la mayoría de los casos, ha sufrido un abandono, tendrás un compañero fiel para siempre.

 

¿Practicas yoga? Ahora puedes hacerlo con tu perro: descubre el Doga

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16 noviembre 2018

Seguramente te estés preguntando qué es eso del Doga. Se trata de la unión de dos palabras: Dog y Yoga. ¿Pero mi perro va a practicar el saludo al sol? En realidad, es una manera de conectar con nuestro perro a través de caricias y masajes que realizamos mientras nosotros practicamos esta disciplina. La persona y el perro comparten esterilla, además de algunas posturas que están especialmente indicadas para que el perro reciba un masaje relajante.

La finalidad del Doga es conectar con tu perro y que él se relaje. Además, es muy útil en casos de perros que puedan sufrir algún tipo de estrés.

El Doga comenzó de una manera casual, mientras la instructora de yoga Suzi Teitelman practicaba yoga en su domicilio. Se empezó a dar cuenta que su perro imitaba muchas de sus posturas o “asanas”, que esto le relajaba y comenzó a incluirle en sus sesiones de yoga. Un año más tarde, sus alumnos comenzaron a llevar a sus mascotas a las clases, y observaron los grandes beneficios de este tipo de ejercicio para ambos.

Si quieres empezar a practicar Doga con tu perro, te recomendamos que busques un experto que te ayude a realizarlo. En caso de que en tu zona no haya ningún experto en la materia, también tienes un amplio abanico de cursos online.

Lo más importante es conocer a tu perro y sus aptitudes. No debes forzarle a hacer posturas con las que no se sienta cómodo y, aunque el Doga está indicado para perros de todas las razas y tamaños, recuerda que los ejercicios variarán mucho de un pequeño Chihuahua a un San Bernardo. Lo fundamental es que tanto dueño como perro disfruten de la actividad a su ritmo.

Generalmente, una clase de Doga se divide en cuatro partes: la primera de ellas consiste en una serie de estiramientos suaves, que se combinan con los masajes para perros. En segundo lugar, se realizan posturas o asanas inspiradas en el yoga, en las que en ocasiones el protagonista es la persona y en ocasiones el perro. Inmediatamente después, pasamos a la parte de estiramientos, fundamental para evitar lesiones e incluso agujetas y como colofón, la clase finaliza con una parte de relajación que generalmente incluye música suave. Esta última parte suele ser la preferida tanto de los dueños como de los perros.

Los beneficios son múltiples: relajación, armonía, actitud positiva, diversión y, sobre todo, nosotros destacamos que es una actividad maravillosa para conectar aún más con tu perro. ¿Te animas?

 

Calendario de vacunas para mascotas

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08 noviembre 2018

Vacunar a tu mascota es totalmente necesario e imprescindible para cuidar de su salud. Hay infecciones que pueden llegar a ser mortales en los gatos y perros y que con el sencillo gesto de acudir a tu veterinario y tener su calendario de vacunas al día puedes evitar.

Las vacunas obligatorias dependen de cada comunidad autónoma. Por ejemplo, para los perros en Madrid solamente es obligatoria la vacuna de la rabia, aunque recuerda: que no sean obligatorias no quiere decir que no sean importantes.

Cuando adoptas o compras un cachorro, es fundamental que no lo saques a pasear y que limites el contacto con otros perros hasta que tu veterinario considere que está bien protegido por las vacunas que le han sido administradas.

Las vacunas más frecuentes que se les deben poner a los perros comienzan a los 2 meses de vida, cuando se debe vacunar contra el moquillo y parvovirosis. Aproximadamente 3 o 4 semanas después, es conveniente poner la vacuna polivalente canina, que protege contra la hepatitis, la leptospira, el moquillo, la parainfluenza y la parvovirosis. Esta vacuna debe llevar un refuerzo a las 4 semanas.

A las 16-18 semanas de vida, es recomendable poner la vacuna trivalente para moquillo, hepatitis y leptospira. Al mismo tiempo, se debe poner la primera vacuna contra la rabia.

Anualmente se debe vacunar al perro contra la rabia y poner refuerzos de aquellas que esté vacunado.

En el caso de los gatos, la primera vacunación en se debe hacer cuando este deja de tomar leche materna, es decir, aproximadamente a los 3 meses de edad. Antes de ponerle la primera vacuna (trivalente felina) es conveniente realizar una desparasitación tanto interna como externa. Esta vacuna, la trivalente felina, les protege contra contra panleucopenia felina, rinotraqueitis y calcivirosis. Aproximadamente un mes después de esta primera dosis, se debe poner una segunda de refuerzo.

Si tu gato tiene acceso al exterior y contacto con otros gatos, se recomienda vacunarlo también contra la leucemia felina, que también consiste en una primera dosis y otra de refuerzo a las 4 semanas.

A los 4 meses de edad, es conveniente vacunarle también contra la rabia. Aunque esta vacuna no es obligatoria en España, se recomienda para aquellos gatos que salgan al exterior o tengan contacto con otros gatos de los que no conocemos su estado de salud.

A partir del primer año de vida de tu felino, anualmente deberás acudir a tu veterinario para que le ponga una dosis de recuerdo de las vacunas que sean necesarias para él, pues no tienen una duración ilimitada y los efectos protectores de las mismas van disminuyendo con el paso del tiempo.

Es frecuente que las mascotas experimenten algún tipo de reacción después de recibir las vacunas, como malestar, inflamación del lugar donde se le ha puesto la inyección, apatía o incluso un poco de fiebre. Estos síntomas no deben alarmarnos, pues son perfectamente normales. En caso de síntomas más graves, te recomendamos que acudas a tu veterinario para que valore el estado de salud del animal.

Recuerda además que, si vas a ir con tu mascota de viaje al extranjero, deberás consultar en el país de destino las vacunas que sean necesarias para la entrada en el lugar, pues pueden variar de unos países a otros.

Gatos como animal de compañía en la vejez

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02 noviembre 2018

Cada vez vivimos más años: es un hecho. Y cada vez, por desgracia, más personas mayores viven en soledad. Los ritmos de vida de hoy en día, los horarios laborales y el hecho de que muchas familias hayan tenido que irse a vivir a las grandes ciudades hace que muchos de nuestros mayores pasen el día solos.

En estos casos, tener un gato como animal de compañía mejora sustancialmente la vida de nuestros mayores. En general, cualquier mascota puede alegrar la vida de nuestros abuelos, pero desde Dibaq Petcare pensamos que un gato es la más adecuada. ¿Quieres saber por qué?

  • Un gato hace compañía, es un ser vivo que puede dar mucho cariño. Al contrario de la leyenda urbana que dice que los gatos son ariscos, a la mayoría les encanta sentarse en el regazo de las personas mientras son acariciados.
  • Son independientes, es decir, no necesitan salir a la calle cada día y los cuidados que requieren son fácilmente asumibles por personas mayores (aseo, limpieza, comida).
  • Al contrario que los perros, no necesitan grandes paseos ni un ejercicio físico en el que las personas intervengan de manera activa. Muchos de los juguetes que más les gustan a los gatos son una cuerda atada a un juguete que el anciano puede manejar perfectamente desde su sillón favorito.
  • En caso de decidiros por un gato, es conveniente que el gato sea adulto. Un cachorro puede generar más estrés que beneficios.
  • En caso de ser necesario, un gato puede quedarse solo en casa varios días, con la sencilla condición de que alguien pase a ponerle alimento y agua y limpiarle su caja de deposiciones.
  • Está demostrado que las personas mayores que conviven con una mascota viven más, acuden menos al médico y tienen menos probabilidades de sentirse tristes o apáticos. Al atender las necesidades del animal, tienden a darle menos importancia a los achaques propios de la edad.

En definitiva, los gatos pueden convertirse en unos buenos aliados para las personas mayores.