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23 enero 2019

A todos los amantes de los gatos nos gusta mimar a nuestros felinos, pero más de una vez nos hemos llevado algún zarpazo, golpe o mordisco al intentar acariciar al peludo de la familia. Y es que no siempre nuestro pequeño amigo quiere recibir caricias o tener contacto físico.

Todos debemos familiarizarnos con ciertos códigos y pautas para mantener con ellos una buena relación. En este post te explicamos dónde acariciar a tu amigo de cuatro patas para ayudarle a relajarse (y no comenzar una guerra no deseada).

Pero antes de nada… ¿qué consejos básicos seguir para acariciar a tu gato?

Antes de contarte qué zonas son las mejores, te aconsejamos seguir una serie de pautas para acercarte a tu minino y no morir en el intento.

En primer lugar, deberías prestar atención a su lenguaje corporal. Si un gato choca su cabeza con tus manos, por ejemplo, es una señal de que quiere ser acariciado… y si te da la espalda, es que no quiere tus mimos.

También es importante que estés tranquilo a la hora de acercarte a tu minino y buscar un sitio donde él esté relajado. Si no, conseguirás los resultados contrarios a los que buscas y recibirás más de un arañazo.

Por otro lado, cuando te acerques a tu amigo peludo, te aconsejamos hablarle de una manera tranquila y cercana. Si utilizas un tono tierno y cariñoso, podrás crear un clima apto para que tu compañero de piso te acepte y puedas comenzar el masaje sin peligro.

Además es preferible acercar tu mano hacia su nariz y dejar que te huela antes de abalanzarte sobre él.

Pueden pasar dos situaciones: que no muestre ningún interés en ti y mire tu mano con suspicacia (momento ideal para irte por donde has venido); o que se acerque a ti y frote su cabeza contra tu mano (señal de que puedes arriesgarte un poco más).

Dicho todo esto… ¿dónde conviene acariciar a un gato?

Hay determinados lugares en donde los gatos disfrutan más de las caricias. Y te podemos ayudar a saber qué lugar es mejor:

La cabeza

La cabeza es, probablemente, el mejor sitio para iniciar una interacción con nuestro amigo felino. Te recomendamos tocar esa parte ligeramente con la yema de los dedos, centrándote en el área de las orejas, el mentón, la frente o el bigote. Tocar la barbilla y la cara les envuelve en un estado de bienestar, haciéndoles sentir más relajados y felices.

El lomo

Otra opción consiste en acariciar el lomo del gato a lo largo de la espalda, desde el cuello hasta la base de la cola. Esta zona les suele gustar y, tanto si lo haces con fuerza o algo más suave, sentirán como si estuvieran recibiendo un masaje.

La panza

Si estás pensando atacar esta zona, ¡mucho cuidado! A la mayoría de los gatos no les gusta en absoluto que les frotemos la barriga. Incluso aquellos animales más cariñosos pueden interpretar un roce en esa zona como una invitación al juego más sangriento.

Las patas

Los felinos son muy delicados con sus patitas. Por ello te recomendamos no jugar con esas zonas a no ser que seas consciente que realmente a tu gato le guste. Si eres un aventurero (y quieres correr el riesgo) puedes comenzar las caricias en otras partes del cuerpo (con movimientos muy suaves y delicados), e ir bajando hasta los pies para ver qué pasa… pero siendo consciente de que te la puedes jugar.

A pesar de todo esto, es importante destacar que, como los humanos, cada gato tiene sus manías y gustos particulares. Aunque la cabeza y el cuello sean los lugares más recomendados, tienes que ir probando con cada felino en particular.