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20 abril 2018

El 15% de los perros sufren de ansiedad por separación cuando los miembros de la familia salen de casa, pero este porcentaje aumenta significativamente en el caso de cachorros. Y aunque en menor medida y pese a su fama de independientes, los gatos también pueden sufrir esta ansiedad en ocasiones.

 

Hoy os damos una serie de consejos para que poco a poco podáis reducir este malestar en vuestras mascotas cuando se quedan solas en casa.

En primer lugar, cuando un cachorro llega a nuestros hogares es fundamental trabajar la separación. Tendemos en muchas ocasiones a mimar demasiado a los cachorros (son tan tiernos que pensamos que es inevitable), pero debemos trabajar desde el primer día su independencia.

Empieza a hacer salidas cortas, premiando a tu mascota si cuando vuelves se encuentra tranquila y relajada.

No te despidas. Este es un error común entre muchos dueños de perros y gatos que lo único que consigue es aumentar su nerviosismo y ansiedad.

Al llegar, saluda a tu mascota, pero sin efusividad. Si el cachorro se encuentra muy excitado, lo conveniente es ignorarle hasta que se calme, reforzando esta actitud positiva cuando se produzca. Igualmente, es totalmente desaconsejable que le regañes por algo que haya hecho en tu ausencia, pues no es capaz de asociar la acción con el momento en el que le estás riñendo.

Deja a tu cachorro con uno de sus juguetes preferidos al marcharte de casa. Esto hará que se mantenga entretenido, seguro y cómodo. Al volver, retíralo. De este modo, asociará tus salidas con tener su objeto preferido y reduciremos la angustia que siente al separarse de ti.

Los cachorros son muy listos y pronto asocian nuestras rutinas al hecho de que salgamos de casa. Nos ponemos el abrigo, nos calzamos, cogemos las llaves. Por eso, os recomendamos realizar estas rutinas varias veces al día, pero sin salir de casa. De este modo, nuestro pequeño amigo dejará de asociar ciertos comportamientos al hecho de que se va a quedar solo. Realiza también pequeñas salidas que duren unos pocos minutos.

Cánsale: un perro que ha salido a la calle a correr y a jugar o un gato con el que hemos estado jugando durante un buen rato tiene menos posibilidades de sufrir cuando sales de tu hogar.

Si a pesar de poner en práctica todas estas actitudes, la ansiedad es demasiado fuerte, te recomendamos que lo consultes con tu veterinario para que pueda ofrecerte otras soluciones.