128d6-05-perro_gluten_grain_free-post_688x479
23 octubre 2019

La idea de dar toda la vida el mismo pienso a tu perro o variarlo cada cierto tiempo es una decisión libre y sobre la que existe una gran división de ideas. Pero sobre lo que sí hay unanimidad es sobre el hecho de que el alimento que le des a tu amigo peludo deba ser de calidad. La mejor opción será encontrar una marca de confianza que le aporte el equilibrio perfecto de nutrientes y componentes en la comida diaria de tu perro -echa un vistazo a toda nuestra gama de alimentos para perros-.

Ninguna de las opciones (cambiar o no el tipo de alimentación cada cierto tiempo) será desacertada. Pero si finalmente te animas, debes tener en cuenta una serie de pautas durante el cambio. ¡Atento!

Un buen pienso cubrirá todas las necesidades

Tu compañero peludo distinguirá perfectamente un producto de baja calidad de otro que destaque por la excelencia de sus componentes, que tenga una alta cantidad de proteínas y ofrezca un buen equilibrio entre su cantidad de grasas, fibras, hidratos y otros nutrientes. Si aportas a tu perro un pienso de estas características, este crecerá sano y feliz y no tendrás la necesidad de cambiar constantemente de alimento para que tenga variedad de nutrientes. ¡Ya tienen todo lo que precisa!

Si, por el contrario, no estás seguro de la calidad del alimento, puedes cambiarle cada cierto tiempo el pienso para equilibrar un posible déficit de ciertos valores nutricionales. 

Si ves que tu perro come mal, que no tiene el peso suficiente o que puede tener alguna carencia alimenticia, no dudes en ponerte en contacto con tu veterinario para que pueda detectar cualquier anomalía en tu pequeño. 

No cambies con frecuencia

Cuando veas que tu perro lleva una vida normal y feliz, si está en su peso correcto, su piel y pelaje lucen sanos y su nivel de energía es el normal, no tienes que preocuparte por cambiar su pienso. ¡Todo estará correcto! Si tu perro recibe una alimentación adecuada, que le hace sentirse en plena forma, cambiar su comida podría hacer que la nueva no le guste, que no se adapte a los nuevos componentes o, incluso, que alguno de estos le de alergia: cada producto nuevo que pruebes tendrá componentes diferentes al anterior con los que puede reaccionar el cuerpo de tu peludo.

Lo ideal sería que, si por cualquier motivo quieres o necesitas cambiar el pienso de tu perro, elijas otro producto de la misma marca o uno similar. En cuanto a los tiempos, hazlo gradualmente; ten en cuenta que el estómago de tu perro necesitará unos días de adaptación para asimilar el nuevo alimento. 

Deja un proceso de adaptación

Si quieres cambiar de comida a tu perro de forma correcta, no debes hacerlo bruscamente ya que esto podría ocasionarle molestias o problemas estomacales: vómitos, diarreas, pérdida de apetito, entre otros. Por eso es importante que, en el caso de variar su alimentación, lo hagas de forma gradual y paulatina, siguiendo unas pautas de adaptación a lo largo de varios días. Te ponemos un ejemplo:

  • Días 1 y 2: Mezclar un 20% de la comida nueva con un 80% de la antigua.
  • Días 3 y 4: Mezclar el 40% del nuevo alimento con 60% de la anterior.
  • Día 5 y 6: Mezclar el 70% de la comida nueva con un 30% de la anterior.
  • Días 7 y 8: Mezclar el 80% de la nueva comida con el 20% de la antigua.
  • Día 9: Darle el 100% del nuevo pienso. 

Eso sí: si tu perro sufriese cualquier alteración digestiva, retira de forma inmediata los productos que le esté tomando en esos momentos y llévale al veterinario para que sea un profesional quien le haga una dieta personalizada y adecuada a sus características.

Etapas de cambios: sí es necesaria la rotación

La rotación en la alimentación sí será conveniente en las etapas de crecimiento de tu pequeño, es decir, cuando pase de cachorro a adulto y cuando este pase a ser un perro senior. En estos casos deberás ofrecer a tu peludo un pienso específico para cada una de estas etapas y recuerda que también deberás hacerlo de forma paulatina.

  • Etapa de cachorro a adulto: un perro recién nacido pasará primero por la fase del destete para luego comenzar a consumir alimento sólido específico para cachorros. Este tipo de piensos son más ricos en proteínas y grasas que los de los perros adultos. La alimentación de cachorro se continuará hasta los 12 meses en perros pequeños y medianos y hasta los 18-24 meses, en razas grandes y gigantes.
  • Etapa de  adulto a senior: un perro “anciano” tendrá menos actividad que uno que esté en su edad adulta, por lo que la cantidad y tipo de nutrientes deberán adaptarse a sus nuevas condiciones de vida. Tu peludo necesitará en esta etapa componentes que le aporten protección para, por ejemplo, sus articulaciones, que le ayuden a mantener su musculatura, a evitar la hipertensión o que tengan un menor porcentaje de grasas. 

Tras estos consejos, recuerda que realmente no hay ningún método único para cambiar de comida a un perro y que cada una de estas pautas no tienen porqué funcionar en todos los canes. Siempre un enfoque gradual para cualquier cambio será el más propio de ser acertado, pero el veterinario será tu mejor aliado para resolver cualquier duda o problema sobre la alimentación de tu amigo peludo.