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01 junio 2018

Esta es una pregunta que nos hacemos todos los que, por primera vez, convivimos con un felino ¿Qué hacer con sus uñas? ¿Se deben cortar? ¿Lo hacemos nosotros? ¿Acudimos a nuestro veterinario de confianza?

La respuesta a esta pregunta depende de cada gato. Si eres uno de los afortunados que tiene un jardín o espacio exterior donde el gato sale habitualmente, es muy importante que no le cortes las uñas, pues estas son necesarias para que pueda trepar, escalar e incluso defenderse en caso necesario de cualquier animal intruso que pudiera invadir su espacio.

 

En caso de gatos que viven en domicilios y que no salen habitualmente al exterior se pueden limar o cortar, aunque esto no es necesario si nuestro minino tiene a su disposición un buen rascador donde poder limarlas de manera natural. Es importante que eduquemos a nuestro gato de manera que aprenda que es el rascador y no otros muebles de la casa donde debe realizar esto.

Si aun así consideramos que debemos cortarlas, hay una serie de consejos que debemos seguir:

–          Acostúmbrale desde bien pequeño para que lo vea como algo natural.

–          A la hora de cortar, hazlo con unas tijeras especiales diseñadas para tal fin.

–          Presiona con cuidado la almohadilla para hacer que la uña salga.

–          Cuidado con cortar más de la cuenta. No debes sobrepasar la línea que pueda afectar a la vena interior que tienen en las uñas. Podrás distinguirla por el cambio de color de la uña donde empieza la vena.

–          Tranquiliza al animal y si ves que está demasiado nervioso, deja la operación para otra ocasión en la que se encuentre calmado.

–          Si crees que vas a hacerle daño o el animal se altera demasiado cada vez que lo intentas, recurre a tu profesional de la salud felina de confianza.

–          Cuando se las hayas cortado, ya sea en casa o en la clínica veterinaria, ofrécele un premio en forma de golosina para que lo relacione con algo bueno.