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16 noviembre 2018

Seguramente te estés preguntando qué es eso del Doga. Se trata de la unión de dos palabras: Dog y Yoga. ¿Pero mi perro va a practicar el saludo al sol? En realidad, es una manera de conectar con nuestro perro a través de caricias y masajes que realizamos mientras nosotros practicamos esta disciplina. La persona y el perro comparten esterilla, además de algunas posturas que están especialmente indicadas para que el perro reciba un masaje relajante.

La finalidad del Doga es conectar con tu perro y que él se relaje. Además, es muy útil en casos de perros que puedan sufrir algún tipo de estrés.

El Doga comenzó de una manera casual, mientras la instructora de yoga Suzi Teitelman practicaba yoga en su domicilio. Se empezó a dar cuenta que su perro imitaba muchas de sus posturas o “asanas”, que esto le relajaba y comenzó a incluirle en sus sesiones de yoga. Un año más tarde, sus alumnos comenzaron a llevar a sus mascotas a las clases, y observaron los grandes beneficios de este tipo de ejercicio para ambos.

Si quieres empezar a practicar Doga con tu perro, te recomendamos que busques un experto que te ayude a realizarlo. En caso de que en tu zona no haya ningún experto en la materia, también tienes un amplio abanico de cursos online.

Lo más importante es conocer a tu perro y sus aptitudes. No debes forzarle a hacer posturas con las que no se sienta cómodo y, aunque el Doga está indicado para perros de todas las razas y tamaños, recuerda que los ejercicios variarán mucho de un pequeño Chihuahua a un San Bernardo. Lo fundamental es que tanto dueño como perro disfruten de la actividad a su ritmo.

Generalmente, una clase de Doga se divide en cuatro partes: la primera de ellas consiste en una serie de estiramientos suaves, que se combinan con los masajes para perros. En segundo lugar, se realizan posturas o asanas inspiradas en el yoga, en las que en ocasiones el protagonista es la persona y en ocasiones el perro. Inmediatamente después, pasamos a la parte de estiramientos, fundamental para evitar lesiones e incluso agujetas y como colofón, la clase finaliza con una parte de relajación que generalmente incluye música suave. Esta última parte suele ser la preferida tanto de los dueños como de los perros.

Los beneficios son múltiples: relajación, armonía, actitud positiva, diversión y, sobre todo, nosotros destacamos que es una actividad maravillosa para conectar aún más con tu perro. ¿Te animas?