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29 abril 2020

Aunque las salidas con nuestras mascotas se han visto reducidas en cuanto a tiempo, esto irá cambiando poco a poco. Y, sin darnos cuenta, la llegada del calor puede traer otros peligros como es la leishmaniosis, o también denominada leishmaniasis. Es una enfermedad parasitaria peligrosa que pueden contraer los perros debido a la picadura del mosquito flebotomo. Este insecto “traslada” el parásito microscópico, llamado Leishmania infantum, y lo transmite de un perro a otro cuando le pica, pudiendo afectar a su piel, mucosas y órganos internos vitales.

Si convives con un compañero peludo en casa debes estar alerta y tomar ciertas medidas de precaución contra esta patología, que puede llegar a ser mortal en estos animales si no se trata en la fase temprana de contagio; puede ser irreversible si se detecta tarde y los daños afectan a órganos internos irreparables. Por ello, desde 2006, cada día 1 de junio se celebra el día nacional para la prevención de la leishmaniosis canina. Queda muy poco para la fecha, así que, no te preocupes, te damos unos consejos clave para evitar el contagio o, si tu perro cae enfermo, detectar la afección en sus primeras manifestaciones.

Cómo y dónde se contrae la leishmaniosis

El flebotomo, portador del parásito infeccioso, es un insecto parecido, a simple vista, al mosquito común, cuya presencia es más abundante en los meses cálidos, desde mayo hasta octubre. Tiene mucha presencia en países latinoamericanos y en todo el territorio mediterráneo, por lo que llega a España, donde afecta especialmente a regiones como Cataluña, Madrid, Baleares, Andalucía, Extremadura y parte de Castilla-La Mancha y Castilla y León.

Esta enfermedad, que también puede afectar a los seres humanos y otros mamíferos, no se contagia por estar en contacto directo con un perro infectado, sino que la persona tendría que ser picada por el mosquito portador para contagiarse. Así que, tranquilo, convivir con un perro enfermo de leishmaniosis no será un problema para ti ni para la salud de los que te rodean.

Síntomas más comunes en los perros

La variedad de síntomas que tu perro podría mostrar si fuese infectado de leishmaniosis es innumerable, pero, entre los indicios más frecuentes se encuentran:

Lesiones en la piel.
Problemas renales.
Lesiones oculares.
Lesiones articulares.
Crecimiento exagerado de las uñas.

No todos los perros infectados van a desarrollar la enfermedad ni todos los que la desarrollen tendrán las mismas lesiones. Pero durante los meses más cálidos del año puedes estar atento para detectar un posible contagio, teniendo en cuenta los síntomas más comunes como las heridas y llagas en la piel u otras lesiones cutáneas que pueden afectar de forma característica a la zona de alrededor de los ojos o a los pabellones auriculares; problemas digestivos que lleven a la pérdida de peso y falta de apetito; problemas en los riñones e incapacidad de eliminar de forma efectiva los anticuerpos generados -esto puede generar, por ejemplo, hemorragias nasales-; e inflamación de órganos vitales como el hígado o los riñones.

Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad

Desgraciadamente, si tu perro se viese afectado por la leishmaniosis, la enfermedad permanecerá en su organismo durante el resto de su vida. Pero, una vez que tu compañero peludo haya respondido positivamente al tratamiento, podrá llevar una vida normal, siempre teniendo un cuidado especial ante el riesgo de posibles recaídas o la aparición de otras enfermedades que pueden debilitarle. Mantener una dieta saludable y natural para tu perro será un buen arma para cuidar su salud y su sistema inmunitario y puedes hacerlo eligiendo entre la variedad de marcas de alimentos para perros de Dibaq Petcare, que miman la nutrición de tu mascota.

Ante la sospecha de la presencia de la leishmaniosis, el veterinario le realizará análisis de sangre para saber si ha tenido contacto con el parásito. En el caso de dar positivo, este debe enviar la muestra de sangre a un laboratorio para determinar si la enfermedad ha afectado a algún órgano vital. Dependiendo del estado del animal, también puede solicitarse una muestra de la médula ósea.

Prevención y cuidados

La prevención será la herramienta clave para evitar cualquier contacto de tu mascota con esta peligrosa enfermedad y más aún si tu perro ya está infectado, pues habrá que seguir protegiendo al animal para evitar que se propague de nuevo. Te damos algunos consejos y cuidados para tus peludos:

Protege a tu perro para evitar las picaduras de los flebotomos mediante el uso de collares, pipetas o sprays con sustancias repelentes de estos insectos.

Evita los paseos nocturnos al aire libre, cuando la actividad de los mosquitos flebotomos es mayor, pues despiertan especialmente al atardecer, con la caída del sol.

Utiliza mosquiteras para proteger a tu perro mientras descansa, aunque esté dentro de casa, ya que los insectos pueden entrar a través de las ventanas y puertas abiertas.

Utiliza vacunas contra la leishmaniosis. En el caso de los perros sí existe una inyección preventiva que protege a tu peludo durante un año, reduciendo notablemente la posibilidad de sufrir la enfermedad.

Haz una revisión veterinaria anual. El veterinario es quien puede diagnosticar a tiempo la leishmaniosis. Por eso, conviene repetir la revisión médica del can, especialmente tras los meses de verano, para confirmar que tu perro está seguro. Además, este te asesorará acerca de otras estrategias de prevención existentes para ver cuál se adapta mejor a tu caso.

Y, por supuesto, no olvides la importancia de hacer un diagnóstico rápido ante la menor sospecha de la existencia de esta grave enfermedad. Cuanto antes se detecte, mejor será la respuesta al tratamiento de tu amigo perruno. ¡Y todo sea por su salud!