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17 agosto 2018

Tashirojima es una pequeña isla localizada al norte de Japón, más concretamente en la ciudad de Ishinomaki, en la Prefectura de Miyagi.

Se la conoce como La isla de los gatos(猫島 o 猫の島)ya que estos son sus principales moradores. Con una población que no suma más de 100 habitantes, siendo el 83% mayores de 65 años, es una población envejecida.

Pero, ¿cómo es posible que en una isla conviva una media de 6 gatos por cada habitante, yendo esta cantidad en aumento? La respuesta la encontramos en motivos histórico-económicos y culturales.

Históricamente, la principal actividad económica de Tashirojima era la pesca. Al final del periodo Edo (principios del s.XVII a mediados del s.XIX), se introduce la sericicultura (el arte de la cría de los gusanos de seda para la consecución de este textil). Esto produjo una plaga de ratones, predadores de este tipo de insectos, que ponían en peligros los botes pesqueros. Para paliar este problema, los pescadores introdujeron gatos en la localidad y comenzaron a encariñarse de ellos. Consideraban que los gatos tenían la capacidad de predecir tormentas lo que ponía en riesgo la actividad pesquera.

La migración de la población a zonas urbanas y el hecho de que los gatos procediesen de un antiguo linaje doméstico, facilitó su asentamiento en la isla, teniendo una coexistencia amistosa con los humanos, sus cuidadores.

Adicionalmente, la cultura japonesa considera a los gatos como amuletos de la buena suerte. Ejemplo de ello es el tradicional Maneki Neko (招き猫), “gato de la suerte”, escultura japonesa que simula la caricaturización de un felino y que traería fortuna a su dueño.

En definitiva, Tashirojima, se ha convertido en un lugar de turismo obligado para los amantes de los gatos que elijan Japón como destino vacacional.