¿Necesita mi perro un adiestrador?

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27 septiembre 2018

Adoras a tu perro y lo sabemos. Nosotros también adoramos a los nuestros. Pero en ocasiones es necesario modificar hábitos en su conducta que no son los más adecuados y, para ello, la mejor decisión es contar con la ayuda de un profesional que nos dé las pautas que debemos seguir con nuestro amigo peludo, pues cada perro tiene su propia manera de ser y sus características que harán que el entrenamiento sea personalizado a cada caso.

Podríamos decir que, en todos los casos, un adiestrador va a enseñar a tu perro a tener un comportamiento óptimo. Pero son aquellos casos en los que el comportamiento de nuestro can genera tensiones y conflictos donde la figura del adiestrador o educador canino se hace verdaderamente imprescindible.

Para ello, es imprescindible que contactes con un profesional bien formado en la materia, bien por recomendaciones de tu círculo de amigos o conocidos o bien comprobando que tenga la licencia correspondiente. Una persona que no disponga de la formación necesaria puede crearte más inconvenientes que ventajas.

En la mayoría de los casos, el educador canino también será un educador familiar, pues son muchas veces las que nuestros actos provocan el mal comportamiento del animal. Por eso, es fundamental que sigas las pautas del profesional sin excepción y, sobre todo, que no las olvides cuando termine el periodo de adiestramiento.

En una primera sesión, el profesional charlará con los miembros de la familia y observará el comportamiento del perro. A partir de ahí, hará una evaluación de las actitudes que deben corregirse y pondrá en marcha los mecanismos que sean necesarios para conseguir los objetivos marcados. Dependiendo de cada caso, serán necesarias más sesiones o menos, aunque la media se estima en unas 8 sesiones.

La mayoría de las consultas a educadores caninos están relacionadas con la socialización de los perros, modificaciones de conducta (morder, ladrar o tirar de la correa) o entrenamientos de Agility. Los profesionales nos recuerdan que es mucho más sencillo adquirir los buenos hábitos si este adiestramiento se produce en la etapa en la que son cachorros, aunque nunca antes de los 7-8 meses. 

Ansiedad por separación en cachorros

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20 abril 2018

El 15% de los perros sufren de ansiedad por separación cuando los miembros de la familia salen de casa, pero este porcentaje aumenta significativamente en el caso de cachorros. Y aunque en menor medida y pese a su fama de independientes, los gatos también pueden sufrir esta ansiedad en ocasiones.

 

Hoy os damos una serie de consejos para que poco a poco podáis reducir este malestar en vuestras mascotas cuando se quedan solas en casa.

En primer lugar, cuando un cachorro llega a nuestros hogares es fundamental trabajar la separación. Tendemos en muchas ocasiones a mimar demasiado a los cachorros (son tan tiernos que pensamos que es inevitable), pero debemos trabajar desde el primer día su independencia.

Empieza a hacer salidas cortas, premiando a tu mascota si cuando vuelves se encuentra tranquila y relajada.

No te despidas. Este es un error común entre muchos dueños de perros y gatos que lo único que consigue es aumentar su nerviosismo y ansiedad.

Al llegar, saluda a tu mascota, pero sin efusividad. Si el cachorro se encuentra muy excitado, lo conveniente es ignorarle hasta que se calme, reforzando esta actitud positiva cuando se produzca. Igualmente, es totalmente desaconsejable que le regañes por algo que haya hecho en tu ausencia, pues no es capaz de asociar la acción con el momento en el que le estás riñendo.

Deja a tu cachorro con uno de sus juguetes preferidos al marcharte de casa. Esto hará que se mantenga entretenido, seguro y cómodo. Al volver, retíralo. De este modo, asociará tus salidas con tener su objeto preferido y reduciremos la angustia que siente al separarse de ti.

Los cachorros son muy listos y pronto asocian nuestras rutinas al hecho de que salgamos de casa. Nos ponemos el abrigo, nos calzamos, cogemos las llaves. Por eso, os recomendamos realizar estas rutinas varias veces al día, pero sin salir de casa. De este modo, nuestro pequeño amigo dejará de asociar ciertos comportamientos al hecho de que se va a quedar solo. Realiza también pequeñas salidas que duren unos pocos minutos.

Cánsale: un perro que ha salido a la calle a correr y a jugar o un gato con el que hemos estado jugando durante un buen rato tiene menos posibilidades de sufrir cuando sales de tu hogar.

Si a pesar de poner en práctica todas estas actitudes, la ansiedad es demasiado fuerte, te recomendamos que lo consultes con tu veterinario para que pueda ofrecerte otras soluciones.

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