Su pasión por los animales la llevó a estudiar veterinaria en la Facultad de Veterinaria de León, de donde es originaria. En su casa siempre hubo vacas, cerdos, gallinas y otros animales, lo que despertó su interés por las asignaturas de alimentación y producción animal ya desde la carrera.
Al terminar la licenciatura en 1999, realizó prácticas en clínica de pequeños animales y, después, en el duro trabajo de campo de las granjas del este de León. Poco después ejerció como veterinaria oficial durante unas vacaciones y, casi de inmediato, le concedieron la beca de la Agencia de Desarrollo Económico de Castilla y León para incorporarse a un proyecto de investigación en Dibaq, donde trabaja desde 2001.
Comenzó en las granjas de cerdos e integraciones porcinas del grupo, pasó a técnico comercial en cunicultura y, más tarde, se incorporó al equipo comercial de petfood de Dibaq, donde desempeñó tareas comerciales durante unos cinco años. Después llegó su salto al departamento de producto, donde se formó en nutrición de perros y gatos y comenzó a desarrollar fórmulas mucho más sencillas que las complejas de hoy en día.